Sobre mí

miércoles, 2 de enero de 2013

Entretenidos hasta la muerte

A veces no hace falta recurrir a filósofos de carrera para encontrar verdades como puños. El gran Roger Waters compuso una canción titulada Amused to death. La primera vez que la escuché me pareció que tenía un título muy ingenioso,un retruécano digno del mismo Quevedo. Sin embargo, solo hay que mirar un poco alrededor cuando se sale a la calle o se está en una sala de espera o en un transporte público para darse cuenta de que cada vez tiene más razón: el juego de palabras se está convirtiendo en una realidad. Cada vez hay más gente que en cuanto sus sentidos dejan de estar estimulados durante unos segundos meten enseguida la mano en el bolsillo y sacan el móvil para que supla la carencia de estímulos.¡Entreténme, oh gran Android (o IOS, claro)! ¡Ofréceme tu procesador de "n" núcleos y tu pantalla capacitiva multitáctil para divertirme! ¡Sálvame de la inacción que podría hacer que me encontrara conmigo mismo! Pero, ¡qué tendrá el móvil que tanto nos absorbe la atención! Hace poco me dijeron: "Los smartphones son fantásticos: te permiten tener comunicación instantánea!". Y yo le respondí: "¿Y qué estamos haciendo tú y yo ahora mismo si no enviarnos mensajes instantáneos a través de la voz? Esta una forma muuuuuy antigua de mensajería instantánea: se llama conversación".




lunes, 26 de noviembre de 2012

25-N y la resaca electoral: mensaje a los políticos

Hoy es 26 de noviembre de 2012, día de resaca de unas elecciones catalanas que iban a ser históricas. Un apunte filósofico para los políticos en general. 
Platón (427-347 aC), el gran Platón, sabio donde los haya habido, ese filósofo famoso por sus Ideas, esas que vivían en otro mundo, y por el mito de la caverna, etc, etc., a veces tenía momentos de gran lucidez. Quizá me he expresado mal. El tío vivía en lúcido, por así decirlo. Su mente era privilegiada, quiero decir, pero algunas veces al leerlo, merece que el lector se ponga en pie y aplauda.
En el libro III de La República, Platón explica de forma dialogada, cómo debería construirse un país ideal. Habla de la formación de los jóvenes en la música y la gimnasia; habla de los artesanos y de los soldados y de cómo deberían comportarse. Pero lo mejor llega cuando aborda el tema de los gobernantes. De estos dice: "Deberemos ponerlos a prueba de trabajos, de combates, de dolor y ver cómo aguantan todo ello...",  porque a lo mejor no son capaces de soportar las responsabilidades o las tentaciones de corrupción.
¡Ay, Platón! ¡Cuánto se te echa de menos!

viernes, 23 de noviembre de 2012

Dios soy yo.

Ludwig Feuerbach (1804-1872)
Un día un compañero del trabajo en su estado habitual de currante, es decir, estresado, soltó un exabrupto en el que se incluía la palabra "Dios" y no de una forma muy respetuosa. Una chica saltó y le pidió que, por favor, no se expresara de aquella manera. Entonces el aludido comentó: "siempre que se nombra a Dios sale alguien que se molesta. ¿Es que crees en Dios? Dios no existe. Si acaso Dios soy yo".
Solo le hubiera faltado citar a Feuerbach. Ludwig Feuerbach (1804-1872) pertenecía a un grupo llamado "izquierda hegeliana", una especie de discípulos sectarios del monumental Hegel (1770-1831). Se contraponían a la derecha hegeliana (¡qué original! Sería muy largo explicar las diferencias).
Feuerbach era un cachondo. La forma en que criticaba la religión (de hecho por esto se le conoce) se basaba fundamentalmente en que Dios no es más que las proyecciones de las aspiraciones imposibles que viven dentro de nuestro corazón humano. Por tanto, hay que dejar la teología (el estudio racional de Dios) y centrarse en el estudio de la antropología (el estudio racional del hombre), porque, como diría mi inestimable colega: "Dios soy yo".

viernes, 9 de noviembre de 2012

"La conversión al fantasma"

No pretendo hablar de espectros que vagan con una sábana y cadenas por los pasillos de castillos medievales embrujados. Ni siquiera del pobre fantasma de Canterville, a quien el pragmatismo americano redujo al ridículo, según la irónica pluma de Oscar Wilde. Tomás de Aquino (1225-1274), dentro de su teoría del conocimiento, llamaba phantasma a la imagen sensible mental que resultaba de la percepción (ver: El caos de los sentidos (una anécdota personal)). Sobre esta imagen sensible que guardamos en nuestra mente gracias a lo percibido a través de los sentidos, la inteligencia va extrayendo elementos inteligibles  hasta que es capaz de producir un concepto universal. A esta operación intelectual en la que la inteligencia "va a buscar" los elementos universales en la imagen sensible (o phantasma) la llamó el Aquinate conversio ad phantasma, es decir, el retorno de la inteligencia a la imagen que los sentidos han producido en nuestra mente.

martes, 9 de octubre de 2012

Palabras superinfladas

Guillermo de Ockham (1280-1349), el de la navaja, (http://goo.gl/3xeVS) era de la opinión que lo importante en el mundo es lo particular y no lo universal. Así que, ¿cómo explicaba la existencia en nuestra inteligencias de conceptos universales? Simplemente decía que se trata de palabras, palabras superinfladas o flatus vocis. Es decir, una especie de exceso de nuestra mente. A esta postura respecto del problema de los universales se le llama Nominalismo. El Nominalismo defiende que los conceptos universales que tenemos en nuestra mente no son tales, sino simples palabras que agrupan diferentes objetos concretos del mundo. O sea, como grandes bolsas en la que caben muchas cosas. 
Siguiendo el tema de los universales (http://goo.gl/dqp8e), según los nominalistas no existen los conceptos, sino solo las palabras; al contrario que Platón que pensaba que las ideas preexistían en el Hiperuranio y el contacto con los objetos particulares nos hacían recordar esas ideas que ya habíamos visto en ese mundo por encima del cielo (http://goo.gl/Ki3uG).

martes, 18 de septiembre de 2012

¿Mito o realidad?


El lenguaje es el medio por excelencia que usamos los humanos para comunicarnos. Pero, como todo lo humano, tiene sus limitaciones. Las palabras nos refieren a las cosas, a estados de ánimo, a pensamientos… En definitiva, las palabras se corresponden con realidades más o menos familiares. Pero, ¿qué ocurre cuando tenemos que hablar sobre algo de lo que no tenemos experiencia directa?
Para esas ocasiones, Platón optó por el mito. Pero no nos confundamos con la palabra. Mito en griego significa palabra, fábula o cuento. Esopo fue el creador de muchas fábulas, algunas tan famosas como la de la zorra y las uvas. Y siempre concluía sus pequeñas narraciones con esta frase: “o mýthos delói…”, es decir, “la fábula enseña…” O sea que un mito (o una fábula) no es una invención sino un "te voy a enseñar algo, pero lo vas a entender más fácilmente si te lo explico con un relato". En el caso de Platón son famosos algunos de sus mitos, como el de la caverna y el del carro alado, que le sirve para explicar la esencia más profunda de lo que es el ser humano. Dejo un vídeo, que es un trabajo fantástico de unos jovencitos alumnos andaluces.




viernes, 29 de junio de 2012

"Platón, para el carro"

Aristóteles (384-322 aC), que era discípulo de Platón, y un tío muy práctico y observador, le criticó al maestro que tuvieran que existir las formas perfectas de las cosas en una especie de mundo de las ideas, situado más allá del cielo. Por eso, Rafael lo representó en su Escuela de Atenas, hablando con Platón y haciendo un gesto que, a mi modo de interpretar, quiere decir "para el carro" y, también, "baja y pon los pies en el suelo". No señales tanto el cielo, porque lo que un objeto tiene de universal o común respecto de otros objetos está en el mismo objeto, no en un mundo de ideas. Es decir, lo que Platón llamó forma perfecta, no vive en el hiperuranio sino que nuestra inteligencia la abstrae del mismo objeto. Según Aristóteles, hay algo en los objetos que captamos por los sentidos que es común a todos los objetos de su género. Nuestra inteligencia extrae esa forma común y universal a partir de la imagen que nuestra percepción ha creado de ese objeto. Cuando nacemos, nuestra mente es como una tablilla limpia en la que no se ha escrito nada, hasta que aparece el primer concepto, que proviene de la abstracción que hace nuestra inteligencia del material obtenido a través de los sentidos. Mientras que a la postura de Platón se le llama Realismo Exagerado, a esta última de Aristóteles se le denominó Realismo Moderado. Las formas que nos permiten crear el concepto universal existen realmente, pero en el objeto, no en un mundo separado del nuestro. Por eso, Platón señala hacia arriba y Aristóteles le dice que se mantenga en la tierra.


La sustancia (y no hablo de la película de Demi Moore)

Decía Woody Allen en Interiores  que la vida no imita al arte, sino a la mala televisión. Si el neoyorquino hubiera leído con atención el li...