Sobre mí

Mostrando entradas con la etiqueta Mito. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mito. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de noviembre de 2012

25-N y la resaca electoral: mensaje a los políticos

Hoy es 26 de noviembre de 2012, día de resaca de unas elecciones catalanas que iban a ser históricas. Un apunte filósofico para los políticos en general. 
Platón (427-347 aC), el gran Platón, sabio donde los haya habido, ese filósofo famoso por sus Ideas, esas que vivían en otro mundo, y por el mito de la caverna, etc, etc., a veces tenía momentos de gran lucidez. Quizá me he expresado mal. El tío vivía en lúcido, por así decirlo. Su mente era privilegiada, quiero decir, pero algunas veces al leerlo, merece que el lector se ponga en pie y aplauda.
En el libro III de La República, Platón explica de forma dialogada, cómo debería construirse un país ideal. Habla de la formación de los jóvenes en la música y la gimnasia; habla de los artesanos y de los soldados y de cómo deberían comportarse. Pero lo mejor llega cuando aborda el tema de los gobernantes. De estos dice: "Deberemos ponerlos a prueba de trabajos, de combates, de dolor y ver cómo aguantan todo ello...",  porque a lo mejor no son capaces de soportar las responsabilidades o las tentaciones de corrupción.
¡Ay, Platón! ¡Cuánto se te echa de menos!

martes, 18 de septiembre de 2012

¿Mito o realidad?


El lenguaje es el medio por excelencia que usamos los humanos para comunicarnos. Pero, como todo lo humano, tiene sus limitaciones. Las palabras nos refieren a las cosas, a estados de ánimo, a pensamientos… En definitiva, las palabras se corresponden con realidades más o menos familiares. Pero, ¿qué ocurre cuando tenemos que hablar sobre algo de lo que no tenemos experiencia directa?
Para esas ocasiones, Platón optó por el mito. Pero no nos confundamos con la palabra. Mito en griego significa palabra, fábula o cuento. Esopo fue el creador de muchas fábulas, algunas tan famosas como la de la zorra y las uvas. Y siempre concluía sus pequeñas narraciones con esta frase: “o mýthos delói…”, es decir, “la fábula enseña…” O sea que un mito (o una fábula) no es una invención sino un "te voy a enseñar algo, pero lo vas a entender más fácilmente si te lo explico con un relato". En el caso de Platón son famosos algunos de sus mitos, como el de la caverna y el del carro alado, que le sirve para explicar la esencia más profunda de lo que es el ser humano. Dejo un vídeo, que es un trabajo fantástico de unos jovencitos alumnos andaluces.




miércoles, 16 de mayo de 2012

¿Se acuchillan la fe y la razón?


Platón (detalle de la pintura de la Escuela de
Atenas
de Rafael) señala hacia arriba, que es,
según él,  hacia donde debe tender
la especulación filosófica
En la civilización occidental la fe y la razón siempre han estado juntas; no importa si dándose la mano o acuchillándose. Son dos hermanas tan conflictivas como inseparables.
Los antiguos, como Platón (428-347aC), no distinguían claramente entre el pensamiento racional y el religioso o mítico. Con la llegada del cristianismo al mundo, surgió entre los primeros intelectuales cristianos una necesidad imperiosa de entender con la razón las afirmaciones que la fe les proporcionó a raíz de las enseñanzas de Cristo.
Al principio, los primeros padres de la Iglesia (Agustín, Ambrosio, Orígenes, etc.) se sirvieron del pensamiento platónico, o más bien neoplatónico, para lograr esa comprensión.
Santo Tomás de Aquino (1224-1274) introdujo el pensamiento de Aristóteles en esta tarea. El Aquinate estableció una distinción entre verdades de fe y verdades de razón. Esto sentó las bases para el nacimiento de una ciencia independiente de la teología. Probablemente, sin esta distinción no se habría llegado al pensamiento moderno ni al desarrollo científico tal y como lo conocemos hoy en día. Es un hecho que todas las ciencias han ido secesionándose de la filosofía, como regiones del saber con una suficiente  independencia de objeto y métodos.


La sustancia (y no hablo de la película de Demi Moore)

Decía Woody Allen en Interiores  que la vida no imita al arte, sino a la mala televisión. Si el neoyorquino hubiera leído con atención el li...