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domingo, 25 de febrero de 2018

"Stranger Things" y la dialéctica de Hegel

El otro día estaba viendo esa serie de Netflix que ha tenido tanto éxito y que se llama Stranger Things. Mike, Dustin, Once y compañía se las ven y las desean para devolver la normalidad a la vida del tranquilo pueblo de Hawkins. No me voy a meter más en detalle que los espóilers no son de mi agrado, pero quisiera comentar un detalle curioso. No descubro nada del otro allá si digo que todo el problema se encuentra en el "mundo del revés". ¿Cómo podríamos definirlo? Pues es el mundo que conocemos pero de otra manera, una versión de sí mismo en malo, en oscuro, en negativo. Y estaba dándole vueltas a esta idea imaginativa del creador de esta serie, cuando me vino a la cabeza ni más ni menos que G.W.F. Hegel (1770-1831). "La ciencia de la Lógica o de Dios antes de la creación"; la Lógica, ese estado inconsciente del espíritu, del todo, en fin, que necesariamente se desdobla en otro yo de sí mismo que es la Naturaleza. Tesis y antítesis que confluirán en una síntesis: el espíritu que va cobrando consciencia. Grande Hegel, incomprensible, pero grande. Así que, ¿y si Hawkins es la Lógica y el "mundo del revés" la Naturaleza? Simply nonsense.

 

viernes, 23 de noviembre de 2012

Dios soy yo.

Ludwig Feuerbach (1804-1872)
Un día un compañero del trabajo en su estado habitual de currante, es decir, estresado, soltó un exabrupto en el que se incluía la palabra "Dios" y no de una forma muy respetuosa. Una chica saltó y le pidió que, por favor, no se expresara de aquella manera. Entonces el aludido comentó: "siempre que se nombra a Dios sale alguien que se molesta. ¿Es que crees en Dios? Dios no existe. Si acaso Dios soy yo".
Solo le hubiera faltado citar a FeuerbachLudwig Feuerbach (1804-1872) pertenecía a un grupo llamado "izquierda hegeliana", una especie de discípulos sectarios del monumental Hegel (1770-1831). Se contraponían a la derecha hegeliana (¡qué original! Sería muy largo explicar las diferencias).
Feuerbach era un cachondo. La forma en que criticaba la religión (de hecho por esto se le conoce) se basaba fundamentalmente en que Dios no es más que las proyecciones de las aspiraciones imposibles que viven dentro de nuestro corazón humano. Por tanto, hay que dejar la teología (el estudio racional de Dios) y centrarse en el estudio de la antropología (el estudio racional del hombre), porque, como diría mi inestimable colega: "Dios soy yo".

La sustancia (y no hablo de la película de Demi Moore)

Decía Woody Allen en Interiores  que la vida no imita al arte, sino a la mala televisión. Si el neoyorquino hubiera leído con atención el li...