Sobre mí

lunes, 20 de junio de 2022

Camino sin retorno

Aristóteles (384aC-322aC) decía en el libro segundo de la Metafísica: «La ciencia, que tiene por objeto la verdad, es difícil desde un punto de vista y fácil desde otro. Lo prueba la imposibilidad que hay de alcanzar la verdad y la imposibilidad de que se oculte por entero».

Tiene razón Aristóteles, como casi siempre. Entre la imposibilidad de ocultar toda la verdad y la imposibilidad de alcanzar la completa verdad hay todo un camino por recorrer. En este camino hay verdades fáciles, difíciles y las demasiado obvias. Las fáciles se muestran, las difíciles se explican y las demasiado obvias se revelan. Estas últimas son las más curiosas, porque son tan evidentes que no las tenemos en cuenta.

Me gusta desmigar las duras verdades difíciles y obvias para que puedan ser comprendidas. Y una forma bastante adecuada es a través de la literatura de ficción. Porque el camino que se inicia al ir descubriendo verdades que estaban ocultas por su dificultad o su obviedad es un camino sin retorno: el mundo no vuelve a ser el mismo. Es como estar en Matrix tomar la pastilla roja.



La sustancia (y no hablo de la película de Demi Moore)

Decía Woody Allen en Interiores  que la vida no imita al arte, sino a la mala televisión. Si el neoyorquino hubiera leído con atención el li...