Sobre mí

domingo, 15 de febrero de 2015

La lección realista de "Horizontes azules"

En la película Horizontes azules (1955) Charlton Heston habla con una hermosísima Donna Reed, caracterizada de india. Charlton Heston en el papel del capitán Clark explica a la india que están explorando el territorio de la Louisiana recién comprado a Francia, con el ojetivo de elaborar un mapa. Le enseña un dibujo de un río en un cuaderno de piel. En él se ha trazado el curso de la corriente de agua y se ha dado el nombre a los afluentes y colinas de su recorrido. Entonces la india pregunta si ese dibujo es importante. Él le contesta que sí; tan importante que vale más que ellos mismos, refieriéndose a los miembros de la expedición. Ella no puede entender que un dibujo valga más que una persona y, después de un momento en silencio, le dice: "En este dibujo no aparece el reflejo del sol en el río ni se ve el azul del cielo, prefiero el río de verdad".
A veces me pregunto si las abstracciones de la realidad que la racional sociedad occidental lleva siglos fabricando, no traiciona a la misma realidad.

sábado, 31 de enero de 2015

El hígado de Descartes

Imagen original en:
http://panda-with-oar.deviantart.com/art/Captain-Descartes-426493365
Cuando Descartes (1596-1650) partió en dos el mundo, gracias a su método, a una parte la llamó res extensa (todo lo que tiene que ver con lo material) y, a la otra, res cogitans (todo lo que tiene que ver con el pensamiento). 
Pero tuvo el inconveniente de que el cogito, ergo sum (pienso, por lo tanto, existo) solo le dejaba con la certeza de su pensamiento, pero no de la existencia de lo material. Hasta tal punto rompe el mundo en dos que ni siquiera la materia corporal del mismo Descartes está asegurada como unida a su pensamiento. "Sí", dirá, "mi cuerpo es res extensa y mi pensamiento res cogitans, por tanto, están separadas; pero se unen entre sí por la glándula pineal". (¿Y por qué no por el hígado, Descartes, por decir algo elegante?) 

Utopía y ley natural


Hay un tipo de sociedades, las llamadas "utopías", que intentan ser sociedades perfectas. Sin embargo, no lo consiguen porque quieren llegar a serlo a través de un ordenamiento jurídico absolutamente positivo que genera una sociedad artificial. ¿Sería posible una utopía basándose en la ley natural?

miércoles, 11 de junio de 2014

¿Sexo sin cuerpo?

Demolition man es una película graciosa, peculiar, stalloniana y muy de Hollywood. Héroe chulesco (John Spartan, representado por Sylvester Stallone) y villano zumbado (Simon Phoenix, representado por Wesley Snipes) se enzarzan en una lucha, fruto de una trama en un Los Ángeles del futuro, al que han cambiado el nombre por San Ángeles. La sociedad de esta película ha adquirido tintes utópicos. De hecho está llena de guiños a Un mundo feliz de Aldous Huxley. La joven policía que intima con Spartan se llama ni más ni menos que Lenina Huxley, es decir, el nombre de la protagonista de la novela y el apellido de su autor. 
En ambas obras el sexo está separado de la procreación. En el libro, por ingeniería social, se banaliza, obligando a los niños a practicar juegos eróticos. No puede pasar de ahí. Las relaciones de mayores no pueden durar mucho, porque se vería mal. No debe haber amor. Esto destrozaría la sociedad, de manera que los ciudadanos repiten como un eslogan: "Todo el mundo pertenece a todo el mundo". En la película, por su parte, se da un paso más. Quizá parece increíble, pero separan el sexo del cuerpo. Curioso, ¿no? Pues si la curiosidad corroe al lector, he aquí un ejemplo:

Los seres humanos se producen en fábricas, de forma predestinada. Cada uno debe ocupar un lugar concreto en el mundo, según la decisión de un gobernante, lo cual es francamente aterrador. En Un mundo feliz la  dignidad de las personas brilla por su ausencia.


jueves, 15 de mayo de 2014

¿Sistema operativo mental?



Un ordenador no pasa de ser un conjunto de metal, plástico y circuitos muy sabiamente organizados. Si lo enchufamos a la red eléctrica, ¡se enciende! Pero se convierte en una herramienta verdaderamente útil cuando toda esa materia inerte es controlada por un sistema operativo. Se trata de un software que hace de intermediario entre el procesador, los periféricos y una persona humana.

Algo así ocurre en nuestra mente. Empieza a ser útil en el momento en que surge el lenguaje. Entonces se convierte en una herramienta propiamente humana.

martes, 6 de mayo de 2014

Homo insulatus 3: apaga y vive la vida real

Después de ver este vídeo no hay mucho que decir al respecto. Siempre he pensado que los Smart Phone pueden hacer que pierdas el momento presente. Según el poeta de este vídeo, puedes perder toda una vida.


viernes, 7 de marzo de 2014

¿Hay que ser libre para ser feliz?



Cuando he preguntado a mis alumnos si la sociedad de la novela de Aldous Huxley, 
Un mundo feliz, es feliz, coinciden en responder que no. Y la razón que dan es que no pueden ser felices porque están condicionados a hacer lo que hacen y a sentirse a gusto con ello y, en consecuencia, no son libres. Establecen una relación directa entre felicidad y libertad. Pero mirándolo fríamente: quien hace aquello para lo que ha nacido y le gusta lo que hace en la vida, debería ser feliz, ¿no?

Sí, seguramente, pero no es la imagen que tenemos de felicidad. Tenemos que ser felices como nos dé la gana. Esto es lo que le ocurre a Bernard Marx, uno de los personajes. Una gran intuición, porque parece que precisamente las utopías consisten en quitar la libertad de los individuos con la intención de que la responsabilidad pase de la persona a la sociedad. Libertad implica responsabilidad y la responsabilidad es una gran carga. ¿Quién puede conocer las consecuencias de sus decisiones?




La sustancia (y no hablo de la película de Demi Moore)

Decía Woody Allen en Interiores  que la vida no imita al arte, sino a la mala televisión. Si el neoyorquino hubiera leído con atención el li...