viernes, 9 de noviembre de 2012

"La conversión al fantasma"

No pretendo hablar de espectros que vagan con una sábana y cadenas por los pasillos de castillos medievales embrujados. Ni siquiera del pobre fantasma de Canterville, a quien el pragmatismo americano redujo al ridículo, según la irónica pluma de Oscar Wilde. Tomás de Aquino (1225-1274), dentro de su teoría del conocimiento, llamaba phantasma a la imagen sensible mental que resultaba de la percepción (ver: El caos de los sentidos (una anécdota personal)). Sobre esta imagen sensible que guardamos en nuestra mente gracias a lo percibido a través de los sentidos, la inteligencia va extrayendo elementos inteligibles  hasta que es capaz de producir un concepto universal. A esta operación intelectual en la que la inteligencia "va a buscar" los elementos universales en la imagen sensible (o phantasma) la llamó el Aquinate conversio ad phantasma, es decir, el retorno de la inteligencia a la imagen que los sentidos han producido en nuestra mente.

1 comentario:

  1. Gracias, me fue útil para entender el carácter abstracto de los conceptos.

    ResponderEliminar