Sobre mí

jueves, 13 de diciembre de 2018

¿Quién es el producto?

Me estaba preguntando si somos consumidores juiciosos de la televisión, porque si somos sus clientes, deberíamos exigir... Pero espera, ¡que no somos los clientes! 
El cliente paga por un producto. Nosotros consumimos sin pagar. Eso me hace sospechar que... ¡Ah! ¡El producto somos nosotros! Os hago un esquema:
Tele: proveedor.
Agencia dede Publicid: cliente.
Televidente: producto.
¿Eso quiere decir que los programas de la televisión no están hechos para el bien del consumidor? ¡Ay, qué disgusto me acabo de llevar! Porque eso quiere decir que yo no soy el producto por lo que soy, sino porque pertenezco a un número, un número que en su aglomeración se considera suficiente para ser vendido a una agencia publicitaria
Un programa se diseña en previsión de tener muchos televidentes y se mantiene en antena en la medida en que guarda para sí un buen número de fieles que sintonizan el canal a la hora adecuada.
¡Qué majos! Me ofrecen como producto, pero para que no lo pase muy mal, me entretienen con sus programas.
Todo esto me ha llevado a pensar algo verdaderamente sublime: para los índices de audiencia somos todos iguales; hasta Rufián y Casado quedan igualados delante de la tele. Somos un número para poner en un informe para vender el producto televisivo a las agencias publicitarias ansiosas por colocar sus ingeniosos anuncios. Más ojos, más impactos y más gente comprando en los centros comerciales; así que más lucro para la empresa televisiva, la publicitaria y la publicitada y más hastiados nosotros con tanto producto semiinútil adquirido en los susodichos centros comerciales que abarrotan nuestros muy espaciosos pisos de ciudad superpoblada.
¡Qué maravillosa y paradójica epopeya social en que los agentes del capital nos igualan a todos cual marxistas revolucionarios! "¡Uníos, televidentes!" "Pero sí ya nos han unido", contestaríamos nosotros, "sin nuestro permiso, claro, y en la aurea mediocritas de la despersonalización" (¿Es que se puede encontrar algo más tierno y más progre en nuestra sociedad? O tempora! O mores!, diría Cicerón, o Quo usque tandem abutere; depende.
Sí, sí, Neil Postman, entretenidos hasta morir.


domingo, 28 de octubre de 2018

Perro o persona

Un día llené mi mochila de enseres, dijo el Buscador, y me fui a ver mundo.
Me rodeé de vida, incluso muerta,
y usé la mía adondequiera.
Durante el paseo se me acercó un perro:
"Prefiero", dijo, "a un hombre
como amigo, antes que a otro perro.
De este no aprendo cosa que no sepa,
de aquel veo un universo,
que no alcanzaré, eso lo sé,
pero, al ver uno de estos humanos,
me siento a su lado
y, como desde un mirador panorámico,
me asomo a ese abismo
y contemplo un horizonte profundo,
amplio, diverso, incluso contradictorio,
desconocido para mí, incomprensible.
¿Por qué no seré PERSONA?"

martes, 11 de septiembre de 2018

Lo que debería ser la filosofía

El absurdo por perder en contacto con la existencia.
El texto no es mío, pero lo comparto al 100% (lo del "itinerario" no puede ser más apropiado):

«Es requisito de toda filosofía ser del mundo, en el doble sentido de que hace de la vida de los hombres su objeto de estudio y, por otra parte, respira y crece en el mundo que anhela comprender. Ocurre, no obstante, que en su versión extremadamente técnica y especializada parece haber deteriorado este delicado vínculo y sufre el merecido reproche de haberse instalado en una burbuja artificiosa, lejos de la existencia real.
Y es que la filosofía aspira a hacer un viaje repleto de dificultades. El punto de partida no es otro que nuestro mundo, pero la tarea consiste en algo diferente a seguir despreocupadamente el ritmo cotidiano de la vida, pues se trata del esclarecimiento conceptual de la existencia (una vida no examinada, impermeable a la reflexión, no merece la pena ser vivida, decía Platón), no para alejarse de ella sino para enriquecerla y, al comprenderla, vivirla mejor. El itinerario es, pues, ciertamente singular: no puede tener un punto de llegada muy lejano al de partida. Hay que avanzar ayudándose de conceptos que expliciten la existencia, retornando constantemente a ella para evitar hablar de algo en lo que nadie se reconozca. Si este movimiento conceptual de avance y permanente retroceso al mundo de la vida no se ejecuta convenientemente, la filosofía se convierte en una actividad extraña y condenada a ser incomprendida, pues al que se acerca a ella no le resulta fácil digerir que se le haya anunciado un discurso sobre cuestiones que directamente le afectan cuando luego, decepcionado, no halla rastro de la existencia que suspuestamente tenía que ser esclarecida.»

(Pablo Redondo y Sebastián Salgado González, "Pensar en imágenes", Ediciones Maia 2015)

jueves, 31 de mayo de 2018

Deseo, antropología y publicidad... ¡Usted, compre!

Nuestra capacidad de desear es infinita; y eso lo saben los publicistas. Comprar, comprar, comprar... Como si tal móvil nuevo con 23 cámaras y 250 sensores capaz de ofrecer visión de rayos X fuera a resolver tu vida. Ese potente aparato (¡alarde tecnológico!) no soluciona ningún problema del día a día, pero, si lo compras, alivia el deseo... un rato. ¿Y acaso no estamos rodeados de personas que compran objetos que luego nunca usan, incluida esa persona que vemos cada mañana en el espejo?
En ocasiones los equipos de marketing incorporan antropólogos en sus plantillas. ¿Es que, por fin, un filósofo (o similar) puede servir para algo? Y es que en nuestro mundo, en el que explotan una faceta tan básica, tan rudimentaria, tan obligatoria, tan nuestra, para generar dinero todo vale.

miércoles, 23 de mayo de 2018

¿La ciencia de la vida sabe lo que estudia?

Sentía curiosidad por saber cómo definía la vida ni más ni menos que la ciencia de ídem, es decir, la biología. Y encontré lo siguiente en un libro de texto de Primero de Bachillerato: “La vida es un conjunto de procesos... y bla, bla, bla”. Caramba. La ciencia de la vida y no saben lo que estudian.

martes, 15 de mayo de 2018

Mi libro "Itinerarium": número 1 en Amazon

Mi libro Itinerarium se ha situado en el número 1 de descargas Kindle en Amazon en la sección de Filosofía y el número 2 en Acción y Aventura. 
Si todavía no lo tienes se puede descargar gratuitamente aquí: https://amzn.to/2Il68h7
Gracias a todos por la acogida.

lunes, 9 de abril de 2018

La leyenda del buscador, 5: o el resacón en Las Vegas

Como la frivolidad y la verdad no son muy buenas compañeras, el buscador dejó atrás a ese actor tan desustanciado. Y no es que no se lo pasara bien con él, no. Se corrían unas juergas dignas de Baco, más aún Baco tomaba nota cuando las veía, pero ¿qué ocurría el día siguiente? La resaca... En México tienen una palabra más gráfica, siempre relacionada con términos culinarios: la cruda. Sí, la cruda realidad. El buscador se daba cuenta de que la diversión no constituía un elemento más de la vida, un accesorio integrado en una vida plena, sino más bien una huida de una existencia vacía. Algo pasa cuando bebes tanto que pierdes la consciencia, es decir, esa capacidad que tenemos los humanos para no perder el contacto con la realidad.
El buscador pensaba estas cosas mientras reemprendía su obligación: "busco porque mi nombre así me lo exige: me llamo humano".




¿Quién es el producto?

Me estaba preguntando si somos consumidores juiciosos de la televisión , porque si somos sus clientes, deberíamos exigir... Pero espera,...