Sobre mí

sábado, 16 de diciembre de 2017

La leyenda del buscador, 3 (o el actor y el maquillaje)

El actor terminó su representación. Después de unas cervezas se le habían olvidado  las molestias que le provocaba el buscador y le había invitado a la obra de teatro en la que actuaba. Mientras se retiraba el maquillaje, abrió el buscador en la puerta de su camerino.
-¿Por qué no te dejas el maquillaje? -le preguntó concienzudamente. Rara vez el buscador hacía algo a la ligera.
-Ya te gustaría -respondió el actor, que ya empezaba a comprender la naturaleza de su nuevo amigo-. Tú lo que quieres es que la gente de la calle se ría de mí. Reconócelo.
-Lo que no comprendo es por qué no te ríes tú de ti mismo incansablemente.
-No creas, lo hago a menudo.
-¿Qué hay de verdad en la risa? -inquirió de repente el buscador.
-¿Cómo? -el actor no podía creer lo que acaba de oír.
-El que ríe, ¿se esconde o es que ha captado la pura verdad?
-Macho, que te vea un médico.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Relativismo: la "función continua" del ser.

Si alguien afirma: "Todo es relativo", se le podría preguntar si esa frase también lo es. Relativo se opone a absoluto.
Un actor puede representar papeles, es decir, puede adoptar personalidades relativas, pero en el fondo es un ser humano concreto, y eso es una verdad absoluta. Sin embargo, los humanos tenemos la capacidad de relativizar los que nos salga de los.... Me viene a la mente el recuerdo de la novela El retrato de Dorian Gray. Descubre el protagonista a una joven encantadora llamada Sibyl Vane en un teatrillo de poca monta regentado por un judío seboso. Mientras era Rosalinda o Julieta o Desdémona o cualquier otro personaje de Shakespeare era adorable y digna de amor. Dorian, embelesado, le pide matrimonio. Pero, cuando el joven Dorian, ya pervertido por Henry Wotton y con la impunidad que le proporcionaba el cuadro, descubre a la chica de verdad, es decir a Sibyl, la deja abandonada. El perverso Gray no percibe la realidad como es, sino como se le imagina. Sybil es un absoluto, los personajes que representa son relativos. Por eso, Sibyl se suicida, porque no puede soportar ser considerada un simple engaño: no puede aceptar que su vida deba reducirse a una función continua.
El relativismo es la función continua del ser. 

martes, 5 de diciembre de 2017

"La leyenda del buscador", 2 (el actor)

El buscador siguió su camino y en una taberna conoció a un actor
-Mi vida es maravillosa -le explicó este-. Puedo ser quien quiera ser.
-¿Y no tienes problemas de identidad?
-¿Y eso a quién le importa? Un actor necesita engañar a la gente, hacerles ver que no es quien realmente es. Cuanto más engaño, mejor realizo mi trabajo.
-¿Y sabes quién eres? -preguntó intrigado el buscador.
-¿No te he dicho -dijo el actor alzando un poco la voz- que eso no importa? No te lo diré.
El actor comenzaba a mostrarse algo irascible. Y es que nunca se había encontrado antes con un buscador.
-¿Quién me dice "no te lo diré" tú o una mentira de ti?
El actor se lo quedó mirando, al principio con gesto perplejo, luego esbozó una sonrisa.
-Todavía no te das cuenta de que sea cual sea mi respuesta, estará bien.
-Di lo que quieras -replicó el buscador-, pero sigo sin saber quién eres.
Entonces el actor suspiró, miró a su interlocutor por última vez con cierta pena en sus ojos.
-¡Anda, bebamos, compañero, que no sabemos lo que nos espera mañana!

jueves, 30 de noviembre de 2017

El reduccionismo en perspectiva

Uno de los grandes problemas que nos podemos encontrar en el camino de la búsqueda de la Verdad es el reduccionismo; es decir, creer que hay una única forma de ver la realidad. Para que nos entendamos, el reduccionismo se puede comparar con un objeto en perspectiva isométrica. Equivaldría a pensar que el objeto es solo una de sus proyecciones.

domingo, 26 de noviembre de 2017

"La leyenda del buscador"

Salió el buscador a buscar la Verdad y por el camino se encontró con un científico, que le dijo: 
-La verdad se puede tocar, se puede describir, se puede medir, se puede observar.
Pero el buscador le replicó:
-Me hablas de verdades concretas, pero no de la Verdad, con mayúscula.
Entonces el científico sentenció:
-Por supuesto; no existe la verdad con mayúscula, solo las verdades concretas e individuales.
-Pues, entonces -se entristeció el buscador- todas mis necesidades y todas mis dudas existenciales no podrán ser nunca satisfechas.
El científico exultaba por haberse explicado tan bien.
El buscador agachó la mirada y dirigió los ojos al suelo polvoriento sembrado aquí y allá de granito hecho pedacitos por la erosión.
Se dio la vuelta decepcionado. No se despidió y se marchaba meditando que esperaba algo más de un científico como aquel. Sabía mucho, pero no entendía nada.
(...Continuará...)

domingo, 19 de noviembre de 2017

El trilema del filósofo

Dicen que la filosofía no sirve para nada... ¡y es cierto! Nada útil, quiero decir. Y, aunque parece que esté echando piedras sobre mi propio tejado, es la pura realidad. Supongamos que se produce un naufragio. En los restos de lo que fue un bote, sobreviven tres personas: un ingeniero, un médico y un filósofo. A lo lejos se divisa una pequeña isla, probablemente desierta. La deficiente embarcación zozobra. Hay que liberarla de peso o, de lo contrario, se hundirá y los tres perecerán. Uno de ellos se debe tirar al mar y sacrificarse por los otros dos. ¿Quién será? Si hay que pensar en lo práctico, es decir, en la supervivencia y el día a día en una isla desierta, no hay duda. El ingeniero está acostumbrado a transformar materiales para convertirlos en objetos útiles para la especie humana, mientras que el médico es capaz de detectar enfermedades y curar. Que se prepara el filósofo para el agua, ¿no? Ya lo dice el viejo dicho: "Primero comer y luego filosofar". Cuando falta lo necesario para que la supervivencia esté asegurada, la filosofía está de más. Solo aparece y tiene sentido cuando no hay que pelear por un pedazo de comida. Entonces, sí; entonces nos ayuda a comprender el sentido de todo.

viernes, 23 de octubre de 2015

El viajero en el mar de niebla

Siempre me ha impresionado este cuadro de Caspar David Friedrich (1774-1840). Se titula El viajero sobre un mar de niebla, pero el viajero no es más que circunstancial. ¡Está de espaldas! Él no importa, si no, ¿por qué Friedrich nos oculta su rostro? Porque da igual quien sea. Este viajero contempla la naturaleza pura. Y esta no es ni más ni menos que el nuevo templo romántico y posilustrado en el que reside y se manifiesta la divinidad. Para Friedrich Dios no está en las iglesias. Creo que pensaba que allí residía durante la Edad Media
Por eso, el viajero en realidad no nos da la espalda. Simplemente ha llegado antes que nosotros y ocupa eternamente la primera fila en la contemplación de Dios.

La leyenda del buscador, 3 (o el actor y el maquillaje)

El actor terminó su representación. Después de unas cervezas se le habían olvidado  las molestias que le provocaba el buscador y le había...