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lunes, 9 de abril de 2018

La leyenda del buscador, 5: o el resacón en Las Vegas

Como la frivolidad y la verdad no son muy buenas compañeras, el buscador dejó atrás a ese actor tan desustanciado. Y no es que no se lo pasara bien con él, no. Se corrían unas juergas dignas de Baco, más aún Baco tomaba nota cuando las veía, pero ¿qué ocurría el día siguiente? La resaca... En México tienen una palabra más gráfica, siempre relacionada con términos culinarios: la cruda. Sí, la cruda realidad. El buscador se daba cuenta de que la diversión no constituía un elemento más de la vida, un accesorio integrado en una vida plena, sino más bien una huida de una existencia vacía. Algo pasa cuando bebes tanto que pierdes la consciencia, es decir, esa capacidad que tenemos los humanos para no perder el contacto con la realidad.
El buscador pensaba estas cosas mientras reemprendía su obligación: "busco porque mi nombre así me lo exige: me llamo humano".




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