lunes, 26 de noviembre de 2012

25-N y la resaca electoral: mensaje a los políticos

Hoy es 26 de noviembre de 2012, día de resaca de unas elecciones catalanas que iban a ser históricas. Un apunte filósofico para los políticos en general. 
Platón (427-347 aC), el gran Platón, sabio donde los haya habido, ese filósofo famoso por sus Ideas, esas que vivían en otro mundo, y por el mito de la caverna, etc, etc., a veces tenía momentos de gran lucidez. Quizá me he expresado mal. El tío vivía en lúcido, por así decirlo. Su mente era privilegiada, quiero decir, pero algunas veces al leerlo, merece que el lector se ponga en pie y aplauda.
En el libro III de La República, Platón explica de forma dialogada, cómo debería construirse un país ideal. Habla de la formación de los jóvenes en la música y la gimnasia; habla de los artesanos y de los soldados y de cómo deberían comportarse. Pero lo mejor llega cuando aborda el tema de los gobernantes. De estos dice: "Deberemos ponerlos a prueba de trabajos, de combates, de dolor y ver cómo aguantan todo ello...",  porque a lo mejor no son capaces de soportar las responsabilidades o las tentaciones de corrupción.
¡Ay, Platón! ¡Cuánto se te echa de menos!

viernes, 23 de noviembre de 2012

Dios soy yo.

Ludwig Feuerbach (1804-1872)
Un día un compañero del trabajo en su estado habitual de currante, es decir, estresado, soltó un exabrupto en el que se incluía la palabra "Dios" y no de una forma muy respetuosa. Una chica saltó y le pidió que, por favor, no se expresara de aquella manera. Entonces el aludido comentó: "siempre que se nombra a Dios sale alguien que se molesta. ¿Es que crees en Dios? Dios no existe. Si acaso Dios soy yo".
Solo le hubiera faltado citar a FeuerbachLudwig Feuerbach (1804-1872) pertenecía a un grupo llamado "izquierda hegeliana", una especie de discípulos sectarios del monumental Hegel (1770-1831). Se contraponían a la derecha hegeliana (¡qué original! Sería muy largo explicar las diferencias).
Feuerbach era un cachondo. La forma en que criticaba la religión (de hecho por esto se le conoce) se basaba fundamentalmente en que Dios no es más que las proyecciones de las aspiraciones imposibles que viven dentro de nuestro corazón humano. Por tanto, hay que dejar la teología (el estudio racional de Dios) y centrarse en el estudio de la antropología (el estudio racional del hombre), porque, como diría mi inestimable colega: "Dios soy yo".

viernes, 9 de noviembre de 2012

"La conversión al fantasma"

No pretendo hablar de espectros que vagan con una sábana y cadenas por los pasillos de castillos medievales embrujados. Ni siquiera del pobre fantasma de Canterville, a quien el pragmatismo americano redujo al ridículo, según la irónica pluma de Oscar Wilde. Tomás de Aquino (1225-1274), dentro de su teoría del conocimiento, llamaba phantasma a la imagen sensible mental que resultaba de la percepción (ver: El caos de los sentidos (una anécdota personal)). Sobre esta imagen sensible que guardamos en nuestra mente gracias a lo percibido a través de los sentidos, la inteligencia va extrayendo elementos inteligibles  hasta que es capaz de producir un concepto universal. A esta operación intelectual en la que la inteligencia "va a buscar" los elementos universales en la imagen sensible (o phantasma) la llamó el Aquinate conversio ad phantasma, es decir, el retorno de la inteligencia a la imagen que los sentidos han producido en nuestra mente.